Muchos saben que la corrección de estilo es la labor de los filólogos, pero no muchos saben lo que es.
En pocas palabras, la correción de estilo es un proceso de lectura, correción y diálogo.
El primer paso sucede cuando el autor o escritor le entrega al filólogo un texto con el propósito de que se revise para su entrega. Esta entrega puede ser a una editorial o al profesor de una universidad (por ejemplo, una tesis). Ahí es cuando el filólogo inicia el proceso de corrección.
Las correcciones de estilo buscan mejorar el escrito. Entonces:
- se corrigen los errores ortográficos
- se agregan los signos de puntuación correctos
- se ajusta el formato del texto
- se eliminan espacios y caracteres adicionales
- se hacen observaciones sobre la redacción, tanto de sintaxis como de exactitud semántica
- se verifica que las citas e imágenes estén bien referenciadas en el texto
- se comprueba la rastrabilidad de los enlaces
- se acopla el texto al Sistema Internacional de Medidas
- se busca la sintonía de la macro y micro estructura del texto
- se proponen cambios
- entre otras cosas
Una vez que el filólogo termina esta etapa, debe entregar el documento al autor. En este momento lo que se busca es establecer un diálogo para que el escritor comprenda las correcciones que hizo el filólogo y por qué. Ya después, el primero podrá decidir si aplica todas las sugerencias o no.
Realmente, este servicio es muy importante para cualquier persona que desee que su trabajo pueda ser admirado, no solo por su contenido sino, también, por su forma.
Asimismo, siempre es bueno que una persona ajena al proceso creativo o investigativo pueda dar su opinión sobre el texto; ya que el filólogo puede hacer observaciones sobre el hilo discursivo del documento.
En conclusión, al preocuparse por los detalles usted está dándole un valor agregado a su trabajo.
...porque, querido lector, ¿alguna vez pudo ver un documento mal escrito y contrastarlo con uno bien presentado? ¿Cuál le pareció más profesional?